Pueden estar en riesgo de malnutrición las personas que se encuentran en las siguientes circunstancias:
Lactancia y niñez: Debido a la alta demanda de energía y nutrientes esenciales, los lactantes y los niños pequeños tienen un riesgo especial de hiponutrición. La malnutrición proteicoenergética en niños que consumen cantidades insuficientes de proteínas, calorías y otros nutrientes es una forma de hiponutrición particularmente grave que retarda el crecimiento y el desarrollo (v. más adelante). La enfermedad hemorrágica del recién nacido, un trastorno que amenaza la vida, se debe a insuficiencia de vitamina K . Los lactantes y niños insuficientemente alimentados pueden padecer deficiencia de hierro, ácido fólico, vitamina C, cobre, cinc y vitamina A. En la adolescencia, las necesidades nutricionales aumentan a causa del aumento de ritmo del crecimiento. La anorexia nerviosa, una forma de inanición, puede afectar a niñas adolescentes.
Embarazo y lactancia: Las necesidades de todos los nutrientes están aumentadas en el embarazo y la lactancia. Aberraciones de la dieta, como la pica (el consumo de sustancias no nutritivas, como tiza y carbón), son frecuentes en el embarazo La anemia debida a deficiencia de ácido fólico es común en mujeres gestantes, especialmente en las que han tomado anticonceptivos orales. Actualmente se recomiendan suplementos de ácido fólico a las mujeres embarazadas para prevenir defectos del tubo neural (espina bífida) en sus hijos. Un lactante criado exclusivamente con lactancia materna puede desarrollar una deficiencia de vitamina B12 si la madre es vegetariana estricta. Una madre alcohólica puede tener un niño minusválido y desmedrado con síndrome alcohólico fetal, que se debe a los efectos del etanol y la malnutrición sobre el desarrollo fetal.
Edad avanzada: Un sentido del gusto y el olfato deprimido, la soledad, la incapacidad física y mental, la inmovilidad y las afecciones crónicas favorecen una ingesta dietética insuficiente en los ancianos. La absorción se reduce, contribuyendo tal vez a producir deficiencia de hierro, osteoporosis (también relacionada con la deficiencia de calcio) y osteomalacia debida a carencia de vitamina D y a ausencia de exposición a la luz solar
Al envejecer -con independencia de que exista enfermedad o deficiencia dietética- existe una pérdida progresiva de masa corporal magra, que asciende a unos 10 kg en hombres y 5 kg en mujeres. Esto explica la disminución del IMC, el peso corporal total, la masa esquelética y la estatura, y un aumento de la grasa corporal media (expresada en porcentaje del peso corporal) de un 20 a un 30% en hombres y de un 27 a un 40% en mujeres. Estos cambios y la reducción de la actividad física conducen a que las necesidades de energía y proteínas sean inferiores, comparadas con las de los adultos más jóvenes.
Enfermedad crónica: En los Pacientes con enfermedades crónicas, los estados de malabsorción (incluidos los resultantes de la cirugía) tienden a dificultar la absorción de vitaminas liposolubles, vitamina B12, calcio y hierro. Las hepatopatías alteran el almacenamiento de vitaminas A y B12 e interfieren el metabolismo de las fuentes proteicas y energéticas. Los Pacientes con nefropatías, incluidos los sometidos a diálisis, son propensos a desarrollar deficiencias de proteínas, hierro y vitamina D. Algunos Pacientes con cáncer y muchos Pacientes con SIDA tienen anorexia, lo que complica el tratamiento. En los Pacientes que reciben nutrición parenteral prolongada domiciliaria con mayor frecuencia tras resección total o subtotal del intestino, es preciso evitar las deficiencias de vitaminas y oligoelementos. El médico debe asegurarse de que se suministran en cantidad suficiente biotina, vitamina K, selenio, molibdeno, manganeso y cinc.
Dietas vegetarianas: La forma más frecuente de vegetarianismo es el ovolácteo, en el cual se excluyen la carne y el pescado pero se consumen huevos y productos lácteos. El único riesgo es la deficiencia de hierro. Los ovolactovegetarianos tienden a vivir más tiempo y a desarrollar menos patologías incapacitantes crónicas que sus homólogos que comen carne. Sin embargo, su estilo de vida suele incluir ejercicio regular y abstención de alcohol y tabaco, lo que puede contribuir a su mejor estado de salud. Los vegetarianos no consumen productos animales y son susceptibles a deficiencia de vitamina B12. Esta vitamina la proporcionan los extractos de levadura y los alimentos fermentados al estilo oriental. La ingesta de calcio, hierro y cinc también tiende a ser baja. Una dieta frugívora, que consiste únicamente en frutas, es deficiente en proteínas, sal y muchos micronutrientes y no es recomendable.
Dietas de moda: Muchas dietas comerciales anuncian un aumento de bienestar o una pérdida de peso. Los médicos deben estar en alerta ante la presencia temprana de una deficiencia o una toxicidad nutricional en los Pacientes que las siguen. Dietas de esa clase han dado por resultado estados manifiestos de deficiencia en vitaminas, minerales y proteínas y trastornos cardíacos, renales y metabólicos, así como algunas muertes. Las dietas muy bajas en calorías menos de 400 kcal/día no pueden sostener la salud durante mucho tiempo. Algunos suplementos de oligoelementos indujeron toxicidad.
Dependencia de alcohol o drogas: Los Pacientes con problemas de alcohol o drogas son evidentemente poco fiables cuando se les pregunta por sus costumbres alimentarias; por ello puede ser imprescindible realizar las indagaciones pertinentes entre familiares y conocidos. La adicción lleva a una alteración del estilo de vida en la cual se descuida el mantenimiento de una alimentación suficiente. También se deteriora la absorción y el metabolismo de los nutrientes. Los altos niveles de alcohol son tóxicos y pueden causar lesión tisular, especialmente en tracto GI, hígado, páncreas, cerebro y sistema nervioso periférico. Los bebedores de cerveza que continúan consumiendo alimento pueden ganar peso, pero los alcohólicos que consumen 1 cuartillo de bebida fuerte por día pierden peso y llegan a estar hiponutridos. Los drogadictos suelen estar emaciados. El alcoholismo es la causa más frecuente de deficiencia de tiamina en Estados Unidos y puede llevar a deficiencias de magnesio, cinc y otras vitaminas.
La inanición es la forma más grave de malnutrición. Puede ser el resultado de ayuno, hambruna, anorexia nerviosa y enfermedad grave del tracto GI, ictus o coma. La respuesta metabólica principal a la inanición es la conservación de la energía y los tejidos corporales. No obstante, el organismo movilizará sus propios tejidos como fuente de energía, lo cual conduce a la destrucción de órganos viscerales y músculos y a una reducción extrema del tejido adiposo. La inanición total es mortal en 8 a 12 semanas.
En adultos voluntarios que ayunaron durante 30 a 40 días, la pérdida de peso fue intensa (25% del peso inicial), la velocidad del metabolismo disminuyó y la velocidad y la cantidad de degradación de proteínas tisulares se redujo en un 30%. En una inanición más prolongada, la pérdida de peso puede llegar a un 50% en adultos e incluso más en niños. La pérdida de peso de los órganos es máxima en hígado e intestino, moderada en corazón y riñones, y mínima en el sistema nervioso. La emaciación es más evidente en los lugares donde existen normalmente los depósitos de grasa más notables. La masa muscular se reduce y se destacan los huesos. La piel se vuelve delgada, seca, sin elasticidad, pálida y fría. El cabello es seco y escaso y cae con facilidad.
Están afectados la mayoría de los sistemas del organismo. Son frecuentes la aclorhidria y la diarrea. El tamaño del corazón y el gasto cardíaco se reducen, el pulso es más lento y la tensión arterial cae. La frecuencia respiratoria y la capacidad vital disminuyen. El principal trastorno endocrino es la atrofia gonadal con pérdida de la libido en hombres y mujeres y amenorrea en éstas. La inteligencia se conserva clara, pero son constantes la apatía y la irritabilidad. El Paciente se siente agotado. La capacidad de trabajo está disminuida por la destrucción muscular y, con el tiempo, empeora por insuficiencia cardiorrespiratoria. La anemia suele ser leve, normocrómica o normocítica. La disminución de la temperatura corporal contribuye frecuentemente a la muerte. En el edema de la hambruna, las proteínas séricas suelen ser normales, pero la pérdida de grasa y músculo produce
aumento del agua extracelular, tensión tisular baja y pérdida de elasticidad de la piel. La inmunidad mediada por células está comprometida y la cicatrización de las heridas, perturbada.